domingo, marzo 02, 2008

Café & Escritura


Desde antes de las fiestas navideñas hay algo que no hago y que empiezo a echar de menos. En algún sitio leí que la clave para ser feliz es hacerse un regalo cada día. Entiéndase por regalo no sólo cosas materiales, por ejemplo, si un día llegas cansado de trabajar y tienes una montaña de ropa por planchar, el regalo de ese día podría ser olvidarse de la ropa. Ignorarla e invertir ese tiempo en algo dedicado a ti.

Bien, todo esto para deciros que mi regalo después de una tarde con niños revoltosos, solía ser el paseo más el café y la escritura. Es decir, salir del cole, olvidarme de las tareas pendientes, coger mi libreta y pasear por mi ciudad sin pensar en nada rumbo a una cafetería. Esos paseos en solitario en los que pareces invisible a los ojos de los demás, en los que respiras el alma de tu ciudad y pierdes la mirada en su gente, sus edificios, escaparates y ambiente... En los que pareces formar parte del tiempo que haga, te conviertes en gota si llueve, en un ser gris si está nublado esos son los que me gustan de verdad y me provocan adicción.

Cuando llego a la cafetería siempre me acuerdo de J. K. Rowling, de la que me declaro admirador y con la cuál me identifico nada más pedir mi café con leche y sacar de la mochila me libreta y mi boli.

El aroma a café tostado y humo, el murmullo de la gente, el tintineo de las tazas y vasos y el frío de la calle, me ayudan a crear una atmósfera inigualable para crear. De verdad, las mejores páginas de ETREUM nacieron en cafés. Es algo que os recomiendo de corazón. ¡Ah! Si tenéis la oportunidad hacedlo de madrugada. No, no estoy loco. Hace ya algunos años, me levantaba a las 5:00 para llevar a mi hermana a trabajar. Fue una época en la que yo aún no había encontrado trabajo después de acabar la carrera. Una vez desperezado ya no quería volver a casa a dormir. Aparcaba el coche en la playa, me abrigaba bien y salía a ver amanecer acompañado por el rumor de las olas. Después continuaba andando. El mercado está cerca del mar en Badalona, es una zona bastante comercial y los primeros puestos y los compradores más madrugadores se ponen en marcha temprano. Por esa zona compraba el periódico y volvía a perderme a la espera de que mi cafetería favorita abriera las persianas.

Por mucho que conozcáis vuestra ciudad, ésta cambia según la hora del día. Siempre habrá un nuevo detalle que os habrá pasado desapercibido y que sólo se puede descubrir en instantes precisos. A mí me pasó y me pasa. Una especie de gárgola, una calle por la que nunca habíais pasado, un nuevo establecimiento, una de esas puertas absurdas que no llevan a ninguna parte...

Tras el paseo a leer el periódico obnubilado por el aroma del café y un buen croissant de chocolate. Evidentemente, la mañana se puede alargar, la ciudad se despereza y acude a ti la historia que te ocupa. Es el momento de retomar la escritura.

Sin regalos así no sería nada. La vida es bella, pero en nuestras manos está el hacerla aún mas bella y se necesita tan poco...

¿Cómo lo hacéis vosotros?

Saludos, amig@s.

9 comentarios:

Farabove dijo...

No sé si yo seria capaz de escribir un café, si ya me cuesta bastante hacerlo en el tren. No sé, creo que yo soy más del tipo "creatividad= concentración". Y eso me da rabia, porque las sensaciones que describes suenan genial...

Por cierto, te envié un email pero no tengo ni idea de si lo habrás recibido; mi correo acostumbra a fallar una de cada dos veces xd.
JMHulme

Luis Vea García dijo...

Bendito verte regresar justo cuando aparecerá mi libro.

Un saludo.

Eduardo Flores dijo...

Mi enhorabuena por tu blog compañero. En este lugar se siente el espíritu de creación literaria que necesito para hayar inspiración. También, quería darte mi apoyo y mis palabras de ánimo ante tu aventura en la venta de libro, es algo que anhelo desde que tengo usa de razón. Por ello y por obligado comapñerismo, mucha suerte, no es fácil, pero morir en el intento debe ser de las mejores cosas de la tierra.

Un saludo desde Cádiz.

AdR dijo...

Ver amanecer así, como dices, lo podré disfrutar muy pronto. Ahora te digo como lo hago.

Me llevo mi libreta roja, y el boli, al igual que tú, pero no hay cafés ni murmullos. Lo que hago es sentarme en el metro. Allí me va saliendo todo.

Un abrazo

Adri Phaustho dijo...

De momento, puesto que no tomo café, mi regalo es el metro. En el metro me pongo la música a tope y me aislo del bullicio y de la masa que respira dentro de los vagones. Ahí leo o escribo, depende de la temporada. Ahora leo; quizá en un futuro próximo escriba.

Saludos!

Iraunsugue_Eternia dijo...

Hola, he encontrado tu blog de casualidad y la verdad es que me ha parecido muy interesante, sobretodo para aquellos que llevamos los mismos pasos, intentar publicar.
Así que te doy las gracias por todo el trabajo que te estás tomando en informarnos de los pasos que has dado y me alegra ver que lo has conseguido.

Yo estoy ahora enviando mi primera novela a editoriales, empecé por las grandes pero ni siquiera se han molestado en contestar, encima es novela ilustrada y esto lo hace más difícil. Así que he optado por enviarla a las que no tienen tanto nombre, de momento solo ha habido una que se ha tomado la molestia en pedirme más información, pero la cosa ha quedado en dos mails, veremos si sigue adelante.

Tomo nota de tus consejos.

Un saludo y enhorabuena por tu publicación.

Luis Vea García dijo...

¿En qué andas metido que no se te ve?

Luis Vea García dijo...

El próximo 4 de junio a las 19,30 horas en el Centro Cultural Can Fabra, c/Segre 24-32 (Sant Andreu, Barcelona) tendré el honor de presentar en sociedad el libro Cotidianos, un libro de relatos. Para ello contaré con la ayuda del escritor Jorge Larena, autor de la exitosa novela Sombras de otoño.

Espero verte.

Saludos

Luis

Ainhoa Marin dijo...

Profe hemos descubierto que eres escritor , mi madre va ha mirar de leer un libro tuyo.
Ainhoa Marin